No soy feliz con mi pareja ¿Por qué?

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No soy feliz con mi pareja

Pocas cosas más difíciles de definir que la idea de felicidad. Cada persona tiene sus propios parámetros para entender el concepto de ser feliz. Pero irónicamente no hace falta pensar mucho para saber si eres o no feliz con tu pareja. Cuando no eres feliz lo sientes a nivel físico y a nivel emocional. Si estás aquí es porque tú también dijiste no soy feliz con mi pareja y yo hoy intentaré orientarte para descubrir las posibles razones.

La felicidad se siente como bienestar y plenitud. Es una sensación de satisfacción donde no hay carencias emocionales ni sientes que en otra parte podrías estar mejor. No es una evaluación racional simplemente lo sientes dentro de ti y en tu corazón. 

En las relaciones de pareja pasa lo mismo, de repente te encuentras con que no estás satisfecha con las actitudes, acciones y decisiones de tu marido o con el tipo de convivencia que están experimentando. Las causas pueden ser muchas y variadas pero hoy hablaremos de 7 rasgos que puedes evaluar para identificar el área de mejora.

7 razones por las que podrías decir no soy feliz con mi pareja.

  1. No satisface tu percepción de pareja ideal.

Es posible que hayas idealizado al amor y tu marido a tal punto que lo asumiste como un ser perfecto y con el tiempo comenzaste a percatarte de su verdadera personalidad. Nadie trató de engañarte solo que al principio del romance cada quien trata de mostrar su mejor rostro. Esta situación es común al inicio de las relaciones donde el romanticismo está en su mejor momento y las diferencias de carácter pasan inadvertidas. No es sino hasta la verdadera convivencia cuando el amor romántico se pone a prueba.  

Después del idilio llega la realidad. Hoy sabes que no existe la media naranja, que todos somos seres imperfectos y en desarrollo. Nadie podrá satisfacer tus expectativas al 100% y no existe ninguna relación libre de baches, desengaños o contratiempos. ¿Quizás esperabas mucho más y hoy solo sientes decepción?

      2. El amor se ha extinguido.

El camino del amor no está pavimentado, es un largo trayecto que se recorre en pareja.  Hoy sabes que no es fácil mantener y conservar el amor. Se comete el error de creer que una vez viviendo juntos el trabajo ya está hecho. Nada más lejos de la realidad. El amor también muere. Cuando aparece el desamor se destruyen los sueños, las ilusiones y los proyectos que tenías en mente. Es muy doloroso, sí. Pero también es superable. Si es tu caso, te aseguro que volverás a encontrar posibilidades y con el tiempo recuperarás las ganas de vivir. Sí, la vida sigue. 

       3. La relación está estancada. 

Apuesto a que sientes que algo falta en tu vida, ha reducido la pasión y te has sorprendido diciendo: no soy feliz con mi pareja. Sientes que la rutina lo ocupa todo y que las constantes discusiones te desgastan. Puede que uno de los dos, o ambos, hayan perdido el interés en la relación y estén juntos solo por retrasar la ruptura

Si la sensación de estancamiento continúa por un largo periodo de tiempo te verás obligada a decidir romper la relación y seguir adelante. No es una decisión fácil de tomar y tendrás que evaluar si vale la pena seguir siendo infeliz o darte una nueva oportunidad. 

      4. El futuro de la relación es incierto.

Una relación de pareja sana es aquella donde se vislumbra el futuro. Ambos comparten la intención de avanzar en la relación y tienen metas a largo plazo. Pero cuando uno de los dos tiene dudas sobre el porvenir surgen las dificultades. Se hace imposible proyectar, crecer y caminar juntos. Podrías incluso sentir que vives con otra persona. La ilusión inicial absorbía toda tu atención y en ese momento no evaluabas con seriedad el futuro de la relación. Pero ahora, cuando están juntos pero emocionalmente distantes y no hay metas compartidas no es de extrañar que surja tu infelicidad. En una relación estable es importante saber que piensa tu pareja y cómo imagina el futuro a tu lado.

      5. La convivencia no es sana ni de calidad.

Duele saberlo pero lo que comenzó como un bonito sueño de amor también puede convertirse en pesadilla. Son las relaciones donde predomina la humillación y el sufrimiento. Y es importante no engañarte, si las interacciones negativas son más constantes que las positivas ya tienes una señal de alerta. Probable causa de la razón por la que hoy dices: no soy feliz con mi pareja.

Es probable que al inicio de la relación evitabas las discusiones a toda costa y de haberlas se buscaba una rápida reconciliación. Con el tiempo los pleitos surgen de forma más recurrente y la molestia con el otro les dura más tiempo. Incluso llegan a discutir por las cosas más insignificantes como si no lograran ponerse de acuerdo en lo más mínimo.

      6. No estás sexualmente satisfecha.

La vida íntima podría ser la causa de tu infelicidad y reflejo de que algo no va tan bien como esperabas. Puede convertirse en un punto álgido de conflicto si es insatisfactoria. Cuando las llamas de la pasión se apagan es porque alguien ya no se interesa por mantenerla encendida. En estos casos es importante hablar y evaluar juntos iniciativas para avivar las ganas de compartir la intimidad. También puedes sondear si existen problemas sexuales, físicos o de salud para explicar la falta de deseo. Disfrutar del sexo es además afianzar el vínculo emocional, es una parte importante de la relación que va más allá de la satisfacción física y un indicador relevante del estado general de la relación. 

      7.La comunicación se deterioró.

Es el peor de los escenarios. Cuando se rompe la comunicación la estabilidad de la relación se tambalea. Como ya sabes los conflictos son inherentes a la convivencia pero la comunicación es siempre la vida para resolver las diferencias. Pero cuando la comunicación es nula y cada quien va por su cuenta, la relación entra en una dinámica negativa de la que no se sale ileso. En algún momento el peso de haber cerrado los canales de comunicación pasará factura. Las parejas más estables son aquellas que aprenden a manejar los conflictos por medio del dialogo y la comunicación asertiva. De lo contrario, la vida se convierte en una lucha sin cuartel donde ninguno es capaz de ponerse en los zapatos del otro. Una vía directa a la ruptura amorosa.

Yo también dije no soy feliz con mi pareja

Hace algunos años atrás yo también dije no soy feliz con mi pareja y decidí darme una nueva oportunidad para vivir y ser feliz. Hoy celebro lo fuerte y valiente que fui a pesar del miedo y del dolor que me mantuvo estancada más de lo necesario. Por suerte, las cosas han cambiado. En la actualidad la mujer cuenta con más herramientas, entrenamientos y recursos emocionales que desde el coaching te devuelven el control sobre las decisiones y aportan direccionalidad en momentos de disyuntiva. Seguramente no sabes si tus conflictos de pareja tienen solución o si es necesario dar el paso que has estado postergando por temor a que no sea la decisión correcta. Te invito a conversar en un espacio de confianza y confidencialidad para que evalúes tu situación actual y los cursos de acción disponibles. Agenda una sesión estratégica gratis y cuéntame en qué te puedo ayudar.    

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