Mi matrimonio es un desastre: Quiero empezar desde cero

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Mi matrimonio es un desastre Vidalia Mora

“¡Mi matrimonio es un desastre!”. Así describen algunas mujeres su relación de pareja cuando los problemas surgen, se multiplican y de pronto se encienden todas las alarmas y no saben qué hacer, como en el Apolo 13. Entonces, es el momento de pedir ayuda: “Houston, tenemos un problema aquí”. 

Lo primero que necesitas entender, es que, tengas pocos o muchos años de vida en pareja, las crisis son inevitables, pero su evolución es imprescindible. Esto marca la diferencia entre vivir ancladas en el pasado, añorando mejores tiempos o experiencias, o vivir el presente, con base al conocimiento que tienes de ti misma y tu pareja.

¿Por qué digo crecer o evolucionar? Porque los tiempos cambian, la vida misma no es lineal sino muy dinámica y respondes a patrones de crianza que a veces son anticuados. 

Entonces, cuando estás sumergida en una situación que no parece tener salida, por lo general, te refugias en esos recuerdos y respondes con lo que aprendiste de niña. Pero ello te resta tiempo y energías para construir soluciones y nuevos proyectos con tu pareja en el presente.

¿Qué hacer entonces para acomodar este “desastre”? Observa primero algunas causas, e intenta visualizar el nudo crítico.

Mi matrimonio es un desastre Vidalia Mora

¿Cómo se convirtió mi matrimonio en un desastre?

Las crisis de pareja se producen debido a factores internos o externos al matrimonio, y existe un universo de razones dentro de cada situación que podrían estar afectándote y quizás no te des cuenta.

Por ejemplo, la tensión laboral, los problemas económicos, episodios con vecinos o parientes, son temas externos muy comunes que afectan a mujeres y hombres por igual.

Mientras que, la intolerancia, desinterés, distanciamiento, el maltrato verbal, carencia de relaciones sexuales, la crianza de los hijos, rutina o falta de cooperación en determinados quehaceres del hogar, son definitivamente algunos de los problemas internos más sensibles y usuales que vives en el matrimonio. 

Por si fuera poco, también están los que son provocados por una situación de salud, aquellos de origen hormonal o psicológico, que condicionan la vida juntos. Algunas de estas cosas estaban presentes antes o al inicio de la relación, pero mediante el consenso y los acuerdos de pareja, aceptaste vivir así. 

Ahora bien, el día a día también te agota y junto a los problemas externos e internos, puedes ir “acumulando” resentimientos por situaciones ocurridas, o simplemente por aferrarte a tu versión de las cosas, sin discutirlo con tu pareja. La vida siguió su curso y llegaste a un punto donde el vaso de la tolerancia se llenó, y… ¡se derramó! (o estalló, para ti).  

Por eso, el “no” hablar con tu pareja, cuando es oportuno hacerlo, es el gran culpable muchas veces del inicio de una guerra campal en casa, que puede conducirte a una ruptura amorosa. 

¿Cómo empezar desde cero?

Puede que reconocer que estás atravesando  una crisis de pareja sea vergonzoso o desalentador para ti. Sobre todo, si tienes pocos años de vida marital. Pero si realmente estás dispuesta a hacer algo, llegaste al camino correcto, y me refiero a documentarte, pedir ayuda, sacando la cabeza del agua para tomar aire, y visualizar la salida.

Porque tu meta no debe ser estar por estar, sino crecer en pareja. Sin embargo, para que puedas comenzar de nuevo, debes sanar algunas cosas “en tu interior”, lo que te llevará a clarificar tu mente y ver la razón del por qué es necesario “o no” permanecer juntos.

Se trata de identificar cuáles son tus valores propios, prioridades y sueños. Porque este es el punto de partida hacia lo que aspiras en el futuro. Por ejemplo:

Si para ti es importante tener paz o vivir en paz, tu esposo debe compartir / aceptar / ser compatible con este principio. Porque de lo contrario, ¿qué sentido tiene “convivir” con alguien que no acepte lo que en esencia quieres del matrimonio? ¿Cómo sería tu futuro sin esa paz que quieres, necesitas y estas dispuesta a construir?

“Vivir” en pareja es una elección, y si uno de los dos no está de acuerdo, no es posible continuar. Por eso yo destaco en las sesiones de coaching que cada una tiene en sus manos la decisión de continuar o no.

Ahora bien, si crees que hay disposición de tu parte para hacer cambios, entonces, pasemos a la siguiente fase: ¡Tomar acción! Borra de tu memoria eso de “mi matrimonio es un desastre”, y vamos a trabajar.

Reconstruyendo la casa

Además de lo que te comenté sobre hablar de sus diferencias en el momento oportuno, para que no acumules rencores, requieres de al menos tres cosas para cambiar tu realidad.

1)Valentía: Necesitas ser valiente y fuerte para no dejar que se pasen por alto los problemas sin que hagas un alto. Te invito a que te comuniques asertivamente  sobre la inconformidad que sientes respecto a la situación que estás viviendo. 

Este es un momento propicio para hablar de esos valores, prioridades y sueños que buscas en tu relación.  Pero no se trata de un momento de exigencia unilateral. Naturalmente, él también tiene los suyos. Prueben escucharse y reflexionar en que área necesitan trabajar. 

2) El perdón: toma en cuenta que perdonar no es olvidar, sino recordar sin que te duela, sin sentir rencor por tu pareja por lo que hizo.

Si logras perdonar a tu pareja eliminarás de la relación:

  • El rencor.
  • El resentimiento.
  • El odio.
  • El deseo de venganza.

Ahora bien, ¿qué aportarás a tu vida, cuando decides perdonar?

  • Calmas tu ansiedad.
  • Refuerzas tu autoestima.
  • Logras salir de la depresión.

Te invito a experimentar los beneficios del perdón… Es el mejor regalo que puedes darte.

3) La aceptación: Es admitir y procesar la realidad actual de la relación, lo que no está bien o lo que puede mejorar, así como lo que no debe seguir pasando. Permítete verlo como punto de inicio para que ambos evalúen y trabajen en los cambios necesarios. Por ejemplo:

Mi esposo, no violenta mis valores, ni mis sueños, ni mis metas, pero no le gusta ayudarme en las tareas domésticas. Se la pasa todo el día en la calle trabajando, y cuando vuelve no quiere hacer nada. Estoy cansada…

¿Está todo perdido? ¡No! Hay muchas de formas de que se ayuden ambos. Desde hacer ver que necesitan invertir en alguna persona que se encargue de esas tareas, hasta revisar su estado de salud o chequear su alimentación.

También podrías evaluar la forma en que planteas tu solicitud: ¿Sólo me estoy quejando? ¿Estoy molesta siempre que exijo la ayuda? ¿Podría ser más amable?

Las crisis de pareja siempre son escenarios de oportunidad para mejorar, pero saber leer las alertas y tener una correcta actitud, hará que puedas cambiar el enfoque de las situaciones que se presentan día a día y romper esa cadena de problemas sin fin. 

Por eso, cuando sientas que tu matrimonio es un desastre o tu relación se torna monótona, problemática y se enciendan las primeras alertas, antes que digas “mi matrimonio es un desastre”, es el momento de actuar: ¡Houston, tenemos un problema aquí! Si quieres hablar y aprender más estrategias para su solución, agenda conmigo una sesión estratégica gratuita y déjame acompañarte en acciones puntuales que pueden ayudarte.

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