Me quiero divorciar y mi esposo no quiere, ¿Qué hago?

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Me quiero divorciar pero mi esposo no quiere

Una ruptura sana siempre partirá del mutuo acuerdo, pero no son pocas las ocasiones en las que esto no es posible. De hecho, menos del 50 por ciento de los hombres acepta la decisión de la mujer. La mayoría se opone y es una pesadilla, porque después de lo duro que es para ti como mujer sopesar, pensar en me quiero pero divorciar  pero mi esposo no quiere, tomar la decisión y finalmente comunicarlo, tu cónyuge se limita a decir: no me quiero separar o no voy a firmar el divorcio.

Ahora bien, vale la pena preguntarte: ¿Se niega porque te ama o porque se ama más a sí mismo; tal vez no quiere una segunda oportunidad sino solo evitarse el ser dejado, por orgullo, machismo, capricho o inmadurez. Así que en este punto necesitas ser muy buena observadora.

No dar el divorcio puede ser su forma de enviarte el mensaje de que sigues siendo de él o que aun en viviendas separadas, le perteneces. Sin duda, un divorcio sin acuerdo es un camino complejo y tortuoso. Lo que no será opción es pensar en me quiero divorciar y mi esposo no quiere, no puedes quedarte para siempre en una relación que te hace infeliz.

A veces no se trata solo de la decisión de querer que él se vaya de la casa. A veces es una cuestión que inevitablemente tendrá que resolverse por la vía legal.

¿Puedo divorciarme sin el consentimiento de mi pareja?, la respuesta es sí.

Parece increíble pero lo único que se necesita es presentar la solicitud de disolución. No como en el pasado donde para disolver un matrimonio debías probar que fuiste abandona, maltratada o que tu pareja estableció una relación extramatrimonial.

Actualmente alegar diferencias irreconciliables personales, de carácter, culturales, entre otras. En términos sencillos, una simple incompatibilidad. Así que las negativas y los chantajes por los que una mujer debía pasar ya no son obstáculos cuando quieres recuperar tu vida a plenitud.

La duración de un proceso de divorcio es variable, puede tardar entre seis meses a un año. Dependerá de si llegan a la decisión bajo mutuo acuerdo o por el contrario hay serias discrepancias sobre la separación de bienes, manutención, custodia de los hijos, regímenes de visita y un largo etcétera.

Tu pareja no puede impedir que te divorcies de él pero sí puede retrasarlo con muchos condicionales y encarecerlo finalmente, ya sea en coste monetario, desgaste y sufrimiento. El divorcio, amistoso o no, seguirá adelante pero los costos pueden ponerlo cuesta arriba así que necesitarás convencer a tu pareja de que iniciar una nueva vida es mejor para ambos y que la cooperación es la vía para ganar-ganar.

Los acuerdos, sino en todo al menos en la mayoría de los asuntos, hará menos dolorosa la separación. Siempre será difícil poner fin a una relación de pareja, sobre todo porque allí alguna vez hubo amor, metas, proyectos o sueños compartidos pero si ya no eres feliz, no tienes entusiasmo ni inspiración es mejor evolucionar.

Me quiero divorciar pero mi esposo no quiere, ¿Qué hago?

Si después de mucho meditarlo, de decirle tus razones, te cansaste de esperar que cambie o mejore y definitivamente quieres recuperar tu libertad, sigue adelante. Nada ni nadie puede convencerte de aceptar una vida infeliz o de renunciar a volver a intentar ser feliz en otra parte.

Sólo asegúrate de contar con asesoramiento legal, indispensable pero no infalible. Un divorcio como todo proceso judicial, como te decía, es desgastante. Habrá momentos duros en los que te sentirás sola y perdida. En esos momentos  también necesitas apoyo emocional

Es diferente superar un divorcio partiendo de los acuerdos que bajo una querella.  En el segundo caso, las consecuencias se agravan y se alargan en el tiempo. A nivel psicológico la exigencia es mayor.

Después de todo, la ruptura amorosa no se concreta el día que decides poner punto y final a la relación sino cuando descubres que no necesitas la compañía de esa persona para ser feliz. O que precisamente, la convivencia es la causa de la infelicidad y que dentro de ti tienes los recursos para desarrollar un nuevo proyecto de vida.

Si antes se necesitaba el permiso del hombre para poner fin al matrimonio, hoy las mujeres hemos ganado el derecho a decidir sobre nosotras mismas y sobre nuestro destino.

Una nueva oportunidad pero para ti misma

Si te encuentras en la situación en la que piensas, me quiero divorciar y mi esposo no quiere, se niega a cooperar, pero la decisión está tomada, siempre puedes contar con orientación y guía en un camino que no estás obligada a recorrer sola. El acompañamiento legal profesional es fundamental, pero no el único disponible en rupturas largas y complejas, cuando no traumáticas en su totalidad.

Si me lo permites puedo acompañarte durante el proceso de planificar tu divorcio, encaminarte a una separación sin traumas y ayudándote a dibujar tu nuevo proyecto de vida. Contáctame a través del formulario de contacto o directamente a través de mi perfil de Instagram, pregúntame cómo obtener una  sesión estratégica gratuita y déjame conocer los detalles de tu ruptura para sentar juntas las bases de lo que está por venir.

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