Lo que debes saber de las crisis de pareja

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Crisis de pareja

La frase crisis de pareja, tiene siempre una connotación negativa y da mucho miedo. Sin duda, no quieres sentirte en medio de discusiones interminables, desapego o apatía, y frustración, por no encontrar una vía de comunicación en la que ambos puedan exponer sus puntos de vista. En ese momento se rompe el puente por el que caminaban y quedan cada uno en el frente contrario y hay parejas que ya no vuelven a estar en el mismo equipo. 

Pero, contrario a lo que mucha gente cree, las crisis de pareja no son un punto y final en la relación. Pueden verse como obstáculos que aparecen cada cierto tiempo para recordarte que ser humano es estar siempre en estado de crecimiento y cambio. Y al fin y al cabo, una pareja está conformada por personas, y por lo tanto cambian.

El punto crucial es si encuentran el mecanismo y las herramientas, pero sobre todo las razones para continuar juntos. En una crisis de pareja se pone sobre la mesa la capacidad de ambos cónyuges para solventar las incompatibilidades puntuales y buscar puntos de acuerdo donde todos ganen y el amor gane. En el artículo de hoy me adentraré en las crisis de pareja para ayudarte a verlas desde sus diferentes perspectivas. Una crisis no es el final pero podría serlo si la pareja no encuentra la forma de resolver el conflicto. 

¿Qué debo saber sobre las crisis de pareja?

  1. Son inevitables

Lo primero que debes saber es que las crisis de pareja son inevitables. No existe pareja que esté libre de puntos de diferencia, de etapas de cambio o de desgaste. De hecho, las crisis pueden surgir en cualquier momento. Durante el noviazgo, cuando se están conociendo, aparecen diferencias culturales, de valores, religiosas. Ya en la convivencia, se ponen a prueba, las normas, los deberes, los roles, las responsabilidades de cada miembro. Con la rutina, también llegan los desgastes, el distanciamiento, el descuido del otro, por darlo todo por sentado. Y en ese trayecto, tampoco faltan las terceras personas, infidelidades, aventuras o deslices, de tu parte o de él (todo sea dicho).  

De esta forma te das cuenta de que la relaciones avanzan pero sobre capas de hielo muy delgadas. En las que no solo se necesita amor, sino que se requiere del compromiso de ambos para llevar el proyecto a buen término, y no siempre se puede.

      2. Periodo de conflictos

La crisis de pareja es entonces un periodo de conflictos de mayor o menor intensidad. Temas de gran importancia que se ponen sobre el tapete y que pueden determinar la permanencia de la relación. El problema viene dado por la exigencia emocional que implica para la pareja estar bajo cuestionamiento y que de no ser canalizadas de forma correcta, las emociones pueden dar al traste con su proyecto de vida. 

De hecho, muchas parejas se dan cuenta de que por sí solas no están en capacidad de encontrar los acuerdos para volver al equilibrio. Desde luego, porque el llanto, la discusión, la culpa, la ira, que aparecen durante momentos de estrés emocional no juega a favor de la pareja. Es común entonces buscar orientación o ayuda especializada, una visión externa de la relación, que pueda mediar entre las partes y ayudar a cada uno a entender la posición del otro. Todo esto para encontrar un punto medio o dar juntos respuesta y solución al conflicto.

      3. Espacio de evaluación

Sería deseable quitarle a la crisis de pareja la imagen terrorífica y comenzar a verlas como espacios de evaluación. Para decirlo sin anestesia, aquí es donde realmente se pone a prueba la permanencia de la relación, si siguen juntos o no. Y eso es siempre una decisión, a veces es una decisión conjunta pero la mayoría de las veces, es una decisión individual. Cuando muchos temas van quedando sin acuerdo a lo largo de la relación o siempre cede una de las partes, cuando la distancia de la pareja ya es tan grande, que es un abismo. Es cuando la crisis llega con pocas alternativas. Es cuando simplemente decides que ya no aguantas más. 

      4. Búsqueda de alternativas

Cuando la pareja se ha entrenado a lo largo del tiempo en la búsqueda de alternativas o soluciones cuando surgen las pequeñas diferencias, será mucho más fácil resolver los temas de mayor envergadura. El problema es que muchas veces, no hay implicación de ambas partes. O uno de los dos pone el tema y se encuentra con una pared, donde el otro no cede por intransigente o simplemente cae en la negación, precisamente para evitar el asunto que genera estrés emocional. 

Pero una pareja es un asunto de dos. Ambos tienen responsabilidad en la búsqueda del bienestar del núcleo familiar, todos deben tener implicación, en una relación de igual a igual. Seamos claras, en la pareja, las mujeres necesitamos un hombre, no un hijo. Pero se da el caso (ojalá no sea el tuyo), de mujeres que terminan criando al hijo de otra, es decir, de tu suegra. Son hombres que carecen de madurez y confianza para establecerse como adultos responsables y funcionales.

      5. Encrucijada vital

Como ves, toda crisis es siempre una encrucijada vital. Aquí se requiere criterio para saber tomar la decisión correcta. ¿Cuándo vale la pena quedarse?, ¿Debemos separarnos?, ¿No hay nada más que hacer? las respuestas dependen de cada individuo, de su forma de ver la vida, de su personalidad, de las herramientas que disponga para resolver las situaciones de crisis. Hay quien está entrenado para hacer frente a las adversidades y hay quien anticipa el fracaso antes de dar la pelea. También, hay quien pondrá sus objetivos personales antes que los objetivos de pareja. Y hay quien en lugar de enfrentar los conflictos, los oculta. Pero darle largas a un asunto, si es importante y requiere atención, no hace más que alargar la existencia del problema.  

¿Estás afrontando una crisis de pareja?

Como te diste cuenta, las crisis de pareja no son inevitables y pueden superarse si junto a tu pareja están dispuestos a tomar acción para corregir o subsanar el conflicto. Muchas veces la pareja necesita orientación externa ya que el problema bloquea su juicio y dispara reacciones emocionales que no le permiten abordar la situación con claridad.

Si crees que es tu caso, te invito a conversar en un espacio de intimidad y confianza. Agenda una sesión estratégica gratuita y déjame conocer tu caso.

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